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Afirmar, como está haciendo la inmensa mayoría, que
el conflicto Bush-Sadam es simple cuestión de petróleo
es de estupidez elevada a la enésima potencia; el resultado
de una inconmensurable demagogia política que enmascara la
verdadera realidad.
Con razón decía el gran estadista y político
alemán Konrad Adenauer que "Hay algo que Dios ha hecho
mal: a todo le puso límites menos a la estupidez". Las
necias discusiones que se están originando con lo de guerra
no, guerra si nos demuestran que aún se quedó corto
en su apreciación.
No creo que exista ninguna persona sensata, ni siquiera remotamente
sensata, que desee la guerra. Salvo la excepción que confirma
la regla, como se recalca en los libros de texto. Desgraciadamente
siempre existirá esa excepción. Pero también
siempre será eso: una excepción y en este caso concreto
rarísima.
Por eso me parece de una ilimitada estupidez las encuestas que
se realizan (lástima de dinero que se despilfarra), preguntado
a la gente de la calle, a los padres de, a los hermanos de, a los
hijos de, a los parientes de... si son partidarios de la guerra.
¿Qué esperan los estúpidos politicastros que
preparan la pregunta, que contesten mayoritariamente que sí?.
Por favor: Guerra no, pero estupideces tampoco.
Lo malo es que los vacuos politiquillos de la oposición,
que si la demagogia no existiera se morirían de hambre, en
vez de dedicarse a trabajar y resolver cuestiones fundamentales
de Estado (lo de la guerra lo es y muy importante a nivel de Estado
por eso hay que tratarla a ese nivel y no en plan demagógico)
se dedican a realizar encuestas para "demostrarnos" lo
que es más que obvio, no para demostrar lo que es o puede
ser verdaderamente interesante o no para la nación, lo que
verdaderamente es cuestión de Estado, sino simple y únicamente
para desprestigiar al gobierno de turno.
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Los problemas de Estado se discuten en los foros correspondientes
y no realizando estúpidas encuestas y provocando multitudinarias
y demagógicas manifestaciones.
No creo que haya nadie que le guste que le corten una pierna, por
ejemplo, ni a ningún médico el tener que cortarla
pero cuando es necesario es necesario y si hay que cortar se corta,
sin con ello se salva la vida.
Poner de ejemplo, como hacen los medios de comunicación,
la oposición del Papa a una guerra es de una estupidez tan
manifiesta que da hasta avergüenza nombrarlo. No sé
si muchos políticos y no pocos periodistas son estúpidos
o nos hacen estúpidos a los ciudadanos de a pié ¿Acaso
lo somos tanto como para pensar, ni remotamente, que el Papa pueda
estar a favor de la guerra? ¡Un poco de respeto, por favor!
Dicen que quien olvida la Historia está condenado a repetirla.
Lo que me recuerda la Alemania del III Reich. A Hitler, como ahora
a Sadam Husein Chirac y compañía, Daladier y Chamberlain,
con la pusilánime opinión de los pacifista de la época,
le permitieron hacer su santa voluntad con la excusa de que frenarle
en su patológica ruindad representaría una guerra
con miles de muertos (en verdad un solo muerto es injusto, inaceptable),
lo que llevó a la II Guerra Mundial con no miles sino millones
de muertos. Dios quiera que el convencionalismo de Chirac y Shroeder
y quienes les apoyan, no nos lleve a la III, de consecuencias inimaginable.
Juan Borrás (Gandia)
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