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Para que el lector no se equivoque empezaré por confesar
que no soy de derechas ni de izquierdas, sencillamente soy. Más
exactamente: soy de la opinión de Ortega y Gasset: "Ser de
derechas o ser de izquierdas es una de las maneras que tiene el
hombre de hacer el imbécil".
Meterse donde no le llaman a uno, conlleva generalmente desagradables
consecuencias: siempre aparece algún que otro demócrata
"de toda la vida", pero de pensamientos propios de puro absolutista,
que le repatea el estómago el que los demás no opinen
y, lo que es aún más importante se manifiesten, como
él.
Pero no sería necesaria una encuesta a fondo par demostrar
que la inquietud y la preocupación de cualquier ciudadano
es su deseo de expresarse libre y fielmente, aunque juzgo innecesario
hacer un análisis para dar cuenta de los peligros que implica
realmente la libertad de expresión para los gobernantes o
para los que pretenden gobernar.
Según Alfonso Guerra, aquel que antes de descubrirse la
abrumadora corrupción sociata, reclamaba a voz en grito en
el Congreso lo de "tó p'al pueblo", pero se callaba decirnos
que el "pueblo" eran únicamente sus familiares y amigos,
vivimos una democracia incompleta, y en una democracia "incompleta"
no es de extrañar que exista la censura a la libertad de
expresión ¡y en una "completa" tampoco!.
Por otra parte la "libre" libertad de expresión no existe,
digan lo que digan los políticos y por mucho que intenten
convencernos los "demócratas de toda la vida". . Ni existía
en la monarquía, ni en la república, ni en la dictadura,
ni en la dictablanda, ni en la transición, ni la actual partitocracia,
que no democracia, de la que tanto se presume en la actualidad.
La libertad de expresión no es más que una utopía,
un sueño, una quimera, una ficción, un delirio, una
fantasía, una ilusión, un mito, un ser o no ser de
lo que se piensa que se es y no se es.
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La
trifulca que han armado los socialistas-progresistas, como les gusta
autodenominarse ahora (son tan palurdos que no saben que socialismo
ha sido siempre sinónimo de progresismo, y que decir socialista-progresista
son dos albardas en un mismo burro), "demócratas de toda la
vida" porque al Alcalde de Castellón se le ha ocurrido hacer
una buena referencia de Franco y del franquismo, en uno de los pasajes
de su libro, confirma lo dicho.
Los españoles teníamos derecho a esperar que, como
fruto de los pródigos sacrificios que se hicieron por todos,
y muy especialmente por los franquistas o los socio-comunistas,
según quien opine, se estableciera una era de comprensión
sobre la cual fuera posible instituir una España consagrada
a la paz y al bienestar de todos y cada uno de los españoles
si distinción de credos políticos o religiosos. Pero
los estúpidos propósitos de revivir tiempos pasados
de esa pléyade de resabiados indocumentados son de tal naturaleza
que no inspiran gran confianza en que se consega.
Que Francos y los franquistas hicieron cosas malas y hasta pésimas
es muy cierto, pero no es menos cierto que los republicanos, socialistas,
comunistas, marxistas y demás gente de la izquierda no se
comportaron precisamente como hermanitas de la caridad en los años
30, sin irnos más lejos.. Así que como se lee en la
Biblia: "Quien esté libre de pecado….". Por suerte
o por desgracia nunca sabremos que hubiera ocurrido, que hubiera
sido de España sin el levantamiento franquista.
Hagámosle caso a D. Quijote: "mejor no meneallo".
Juan Borrás (Gandia)
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