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Es muy conocida la cínica y burlona contestación que le
dio Gonzalo de Córdoba al rey Fernando el Católico cuando
éste le instó a que le justificara los enormes dispendios
realizados por él en sus campañas: "Por palas, picos y azadones,
cien millones". No sé si es historia o leyenda. En cualquier caso
podríamos preguntarnos ¿lo hizo por petulante soberbia o
porque realmente no lo sabía?.
Me vino como un flash a la memoria esta anécdota, si como tal
podemos considerarla, cuando el otro día los medios de comunicación
anunciaban, a bombo y platillo, que el coste de la "compra" había
bajado un 0,1% en el mes de enero, según el gobierno, mientras
que según otros "calculadores" había subido el 0,7%. Como
en el caso del Gran Capitán ¿lo ha hecho el gobierno de
burlas o realmente es que no tienen ni puñetera idea de la realidad?.
¿O lo que sería peor: que son unos incompetentes?. ¿Qui
lo sa?, dirían los italianos. Los españoles si podemos decir
que "si lo sa o no lo sa", lo que verdaderamente es, es una autentica
tomadura de pelo.
Antaño cuando no existían las matemáticas, los
cálculos diferenciales, integrales o cuánticos o cualquier
otro de esos que se sacan de las mangas los conspicuos economistas, sino
que nos guiábamos por la sencilla y humilde aritmética dos
y dos eran cuatro. Ahora uno ya no sabe si son cuatro o cuarenta o cuatrocientos
o menos 1 o más 7.
Vaya follón que ha armado el gobierno, entre los estudiantes,
en su intento de reformar los planes de educación y reforzar el
estudio de las matemáticas. Es evidente que hay que enseñárselas
más y mejor, pero no lo es menos que deberían de empezar
por enseñar aritmética a los economistas estatales que al
parecer les hace más falta que a ellos.
El señor Montoro y sus ilustres economistas, que presuntamente
deben saber mucho de matemáticas, deberían aprenderse la
sencilla aritmética antes que los complicados cálculos matemáticos
y así, quizás, podrían explicarnos, comprensiblemente,
eso del menos 1 y del más 7.
Hay una regla aritmética que dice que en la suma y en la multiplicación
el orden de factores no altera el producto. Al parecer los calculadores
del IPC, desdeñando la modesta aritmética y recurriendo
a esos raros cálculos modernos, han aplicado la regla a la resta
y a la división y usado el orden de los factores a su conveniencia.
Comprendo que con esos cálculos el gobierno se ahorrará
centenares de miles de millones en el aumento de sueldos y pensiones pero
opino (lo malo es que nuestros gobernantes siguen la teoría de
Unamuno de que "no hay opiniones, sino opinantes" y se ciscan con los
opinantes) que sería más lógico y hasta más
ético que no nos tomaran por imbéciles y nos dijeran sencilla
y llanamente la verdad.
Como "buenos" administradores parten del principio maquiavélico
de que el interés del Estado es la única regla que debe
regir las acciones de un gobernante. Palabrería vacua y vergonzosa,
porque el pueblo puede ser razonable, pero la realidad no lo es. La realidad
es la que es por mucho que intentemos disfrazarla a nuestro gusto.
Seguro que las amas de casa, que son las más "beneficiadas" con
la "bajada" de precios (revientan de satisfacción: lo que antes
les costaba 800 o 900 ptas. ahora sólo les cuesta 6 ......... euros),
dirán lo que ya dijo Jesucristo en la Cruz: "Señor, perdónalos
que no saben lo que se hacen".
Juan Borrás (Gandia)
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