| LOS INCREIBLES (The Incredibles)
Brad Bird
Nota: * * * * *
RECUPERAR LA AUTOESTIMA
La brecha abierta entre Pixar y la factoría Disney ha llegado
a un punto sin retorno. El hecho de que los creadores de Toy Story
hayan confiado en un director ajeno a la casa, como es Brad Bird
(creador de la magnífica The Iron Giant), quien además
se ha permitido el lujo de escribir el guión, convirtiendo
esta película en la primera obra de autor realizada en animación
3D, marca bien a las claras el camino de emancipación que
desean Lasseter y compañía frente quienes han sido
sus salvaguardas durante estos exitosos años.
Los Increíbles cuenta la historia de una peculiar familia
de superhéroes de estética retro (como el conjunto
del film, muy influenciado por las películas clásicas
de James Bond y en la línea de títulos menos sugerentes,
como Spy Kids), retirados
de su azarosa vida por orden gubernamental, cuyo patriarca (un fondón
Mr. Increíble), frustrado por una existencia afectiva y profesional
demasiado rutinaria (que lleva a situaciones de lo más cómicas,
como el arrebato de furia del que es testigo un jovencito montado
en triciclo), al que no es ajena su familia, vislumbra la oportunidad
de recuperar su perdida autoestima cuando un misterioso personaje
le propone retomar su antiguo trabajo de forma secreta. A partir
de ese momento, la trama se va complicando hasta que toda la familia
e incluso algún antiguo compañero de correrías
(Frozone y su skate sobre hielo) se ve involucrado en un espectacular
desenlace que, moraleja aparte, deja boquiabierto al espectador,
quizás como ninguna película ha hecho a lo largo del
año.
Estamos, pues ante el film que, definitivamente, rompe la aparentemente
insalvable distancia entre las obras fantásticas de carne
y hueso y las novedosas fantasías animadas, pero sin renunciar
a una cierto regusto clásico, lejos de las pretensiones hiper-realistas
de videojuegos como Halo o de películas como Final Fantasy,
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optando por una caracterización de rasgos
caricaturescos, muy expresivos, que funcionan a la perfección
dentro del deslumbrante escenario virtual, plagado de ingeniosos
decorados virtuales, en los que es fácil reconocer homenajes
al 007 de Goldfinger o las frenética carreras
de El Retorno del Jedi, entre otras influencias.
Como puntos débiles cabría mencionar ciertas lagunas
de guión (tal vez, dejando entrever una futura versión
ampliada con secuencias inéditas para el DVD), así
como un amago (que no deja de ser evidente) de moralina en la parte
final, pero que, afortunadamente, se queda en mero guiño
cómplice a la distribuidora y no en una abierta intención
de sermonear al espectador. Al fin y al cabo, el espectáculo
es lo que cuenta.
EN RESUMEN:
Algo más que un simple entretenimiento o un producto de
consumo (o para consumir); un sincero y genial homenaje al estilo
colorista de los gloriosos años dorados del cómic.
Lo mejor: Edna Moda, la orgullosa modista oficial de los superhéroes.
Lo peor: El curioso y más que sospechoso parecido físico
entre Elastigirl y cierta heroína de dibujos animados del
Disney Channel. ¿Adivinan cuál?
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